La bajada cambiante hacia abajo. A la vez, mirando hacia arriba con los ojos en el horizonte estelar y una pierna tanteando el terreno pedregoso de incertidumbre. Pequeñas historias introspectivas que son partículas de polvo para la trascendencia grandilocuente de cifras, tendencias, normas, leyes. Tenemos la eternidad y un día para entender que antes éramos unos seres a medias. Normales pero menos. Nuestros instintos primarios secundaban nuestros actos sin pensar jamás en las consecuencias. Pasada la tercera fase seremos mujeres y hombres nuevos. La nueva normalidad invadirá nuestras entrañas y de ellas eclosionará un capullo del que nacerá un nuevo yo más solidario y consecuente con el tiempo que le toca vivir. Si os suena a película de serie B, es cierto. Haced el ejercicio de buscar el origen, no el remake.
![]() |
Aquí estamos. Me llevan a la nueva normalidad versión Pro |
Pero antes de ser abducidos por los Encuentros de la Tercera Fase queda un poco más de desescalada que no deja de ser como una inhalación hacia dentro de un estado de alarma. Una especie de sexo tántrico lleno de miedo aséptico y polarizado. Media España es quirúrgica y la otra media es FFP.
Mosquea que lo que llaman normalidad se divida en
partes como los Testamentos bíblicos. Solo esperaremos que la novedad nos sea
introducida levemente con abundante gel hiidroalcohólico. Nos quitarán derechos,
libertades y dinero en la normalidad venidera pero, no digáis que gracias a
todo esto, seremos personas más
solidarias, altruistas y humanas. Hasta
aquí podíamos llegar. No permitiremos que los hechos nos quiten la esencia de
lo que somos realmente. La miserabilidad de la condición humana está libre de
toda sospecha y es capaz, menos mal, de sobrevivir a cualquier
mierda vírica. El único cambio que pedimos es que se prohíba por ley utilizar la maldita coletilla “lo
siguiente”. Creemos que ya está bien
¿no?
TANGERINE DREAM- RICOCHET (PART 1)
DE RICOCHET (1975)
A finales de los 60 y los 70 Alemania fue cobijo
de una serie de músicos rupturistas que jugaban con la electrónica buscando
nuevas formas de expresión. Fruto de ello fue el influyente estilo krautrock (Can, Neu!) los evolucionados Kraftwerk y Tangerine Dream. Estos últimos pioneros de lo que se conoció como ambient, space rock, cósmico o derivados llenos de sintetizadores, secuenciadores y mucho hieratismo. La vida del grupo comprende cinco décadas y cerca de cien trabajos. Tangerine Dream se convirtió, casi en una empresa que, pese a las idas y venidas de personal y a la muerte de uno de sus creadores originales (Edgar Froese), sigue en activo. No con la misma emoción de antes pero sí con el mismo empeño y ganas de investigación, adaptación y supervivencia en unos tiempos salvajes.