De China viene la nueva sensación pandémica de la temporada. Curiosamente siempre en forma de catarro. Nunca de fiebre amarilla. China, paradigma del capitalismo comunista, no está dispuesta a que unos pocos mocos colgando les amarguen sus negocios fuera de su frontera. Por lo tanto, pone en cuarentena ciudades enteras para limpiar la imagen y a la par, negocia con las farmaceúticas el porcentaje que se embolsará de los medicamentos que pondrán a la venta cuando la propagación ocupe portadas enteras. No hay nada como crear necesidades económicas, sociales y políticas. Si de paso el rebaño está bien apretujado y, comodamente insensible, pues mejor.
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Con este follón no sé si soy un coronavirus o una nueva versión del Satisfyer |
Por supuesto, todo es fabular. Estamos validados y autorizados a decir lo que nos salga de los conductos seminales visto lo visto.La realidad es que, más pronto que tarde, nos iremos a la mierda. Una mierda con una capa de plata de Tous. Pero mierda al fin y al cabo.
Aquí el virus de la Corona sigue estable. A ver si se encuentra la vacuna definitiva de una vez por todas.
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