viernes, 5 de octubre de 2012

GIRI WORLD

 O     V     I       E     D      O

Oviedo es un homenaje a un, presunto ser humano,  llamado Franco en la Delegación del Gobierno.
Nos dejamos más de 6 euros en  150 gr.  de moscovitas que repartimos, a regañadientes, porque, seguro que, apenas nos dejarán una para saborear.
 El teatro Campoamor se pone las  gafas robadas de  Woody para ver una extraña estatua de un culo reversible. Eso sí, muy limpio, como es alfalto brillante. Como recién encerado. Hasta los perros piden perdón por ensuciar la acera. Oviedo son estatuas de Víctor Hevia, Úrculo, Botero, Rafael Urrusti, Manuel García, Gerardo Zaragoza, etc Oviedo son  pinchos elaborados con arte- con mayúsculas- en la zona de vinos. Oviedo son risas en el atardecer. Se intuye que ya se acaba el verano y que, es momento de sentir los primeros "refriores" de la temporada. Oviedo es la cálida sensación se saber que al día  siguiente, si eres uno de los afortunados que tiene el privilegio del trabajo, no hay que despertar. Te puedes quedar en la cama hasta la hora del aperitivo. La interminable carta de vermús que exhibe un café con ecos de nuestro Gijón,  incita a ponerte hasta las trancas con pinchos y raciones.
Sta. María del Naranco: Joya  prerrománica con vistas cojonudas







FABES VERDINES CON CHIPIRONES, GAMBAS Y ALMEJAS DE CARRIL

Son fabes verdes llamadas fabes verdinas asturianas. su producción es típica de Llanes y se dice que son originarias de Francia. Debido a su poca producción anual, este producto es caro ( al igual que unos pañales de marca ) y se puede encontrar en una gran superficie ( la mano de obra esclava de estos establecimientos os ayudará a encontrarlas).








 INGREDIENTES:

    Fabes  verdinas
    Cebolla
    Ajo
    Puerro
    Pimienta negra
    Tomate
    Zanahorias
    Agua
    Sal
    Aceite de oliva
    Perejil
    Pimentón dulce
    Vino blanco
    Chipirones
    Gambas arroceras
    Almejas de Carril (intrusas pues, son de Galicia)
    
 Dejamos las verdinas en remojo, la noche anterior a su preparación, con abundante agua fría.
 Las ponemos a cocer en la olla, a fuego fuerte, cubiertas de agua fría a la  que añadiremos la cebolla partida por la mitad, el tomate, ajo, pimienta, zanahorias, puerro y  un chorrito de aceite.
Cuando el agua entre el ebullición,  hay que bajar el fuego  y ponerlo lentorro. Se tiene que añadir un chorro de agua fría para acojonar a las verdinas (con esto se consigue que
La verdina es así: Cara, verde y  fina
no se pele la piel y se parezcan a los morros de Belén Esteban) Ahora toca esperar. Mientras tanto hay que limpiar, trocear los chipirones, pelar las gambas Se saltea todo en una sartén y se reserva.. Si ya estaba hecha esta faena, se puede abrir una botella de sidra y que nos la escancie una vecina (qué mal suena esto ¿no?)
Cuando  veamos que las verduras están lo suficiente hechas, las sacamos de la olla, las trituramos  con la batidora hasta que quede tipo crema y, se vuelve a integrar en la olla.
A la hora de cocción más o menos, se pueden incorporar los chipirones y las gambas que se tenían reservadas.
Se rectifica de sal un poco. Se va removiendo todo este engrudo  cada cierto tiempo, para que no se pegue.
Se prueban las verdinas y si se ve que ya están tiernas, en una sartén o cazuela, sofreiremos un ajo picado con pimentón dulce y perejil. Se añade a la sartén  las almejas lavadasy escurridas además de  un chorro de vino blanco. Cuando se vea que  las almejas ya están abiertas, se echan  en la olla junto con el sofrito de la  cazuela. Pasados unos diez minutos ya estará  todo listo para servir.

 

    viernes, 28 de septiembre de 2012

    HISTORIAS DE LA P uta CRISIS

    PESADILLA NACIONALISTA (THE CHARNEGO'S NIGHTMARE)

    He modelado una bandera
    que, como todas, es para quemar.
    En colores negro y color sangre.
    Por el placer de crear"
    Loquillo y Trogloditas

    Se despertó, casi, en un día de independencia. Era una jornada como otra cualquiera: laborable y gris en una estación  próxima a languidecer por el frío. Airadas arengas en televisiones locales y grandes marchas por las calles. Gritos al viento pidiendo ser dueños de un destino holográfico al que es inútil tocar. Se sintió, casi amnésico, al no poder  recordar por sí mismo si, aquel, pequeño estado asiático, en el que vivía, era  una monarquía o  una república. Si era una dictadura real o inventada por una democracia. No  se podía acordar, tampoco, del nombre de ningún dirigente. Se le olvidó hablar el  idioma oficial del estado. Esto le preocupó sobremanera. Solo le salían palabras en inglés gracias a un curso por correspondencia que hizo hace años.
    Quemar trapos ayuda a iluminar  la razón y el sentido común
    Salió a la calle. Un grupo de hormonas con patas, en plena algarabía, le regaló  una pequeña bandera con los emblemas de los valores más inamovibles de la patria. No sintió nada el tenerla en su mano. Pensó en algún producto en promoción. No. Le sirvió para limpiarse las espesas flemas que  una tos recurrente le hizo expulsar. Creyó  experimentar una  mayor felicidad ahora que cuando era dueño de su identidad. Las grandes manifestaciones y consignas no impidieron que, en la acera de enfrente, el  mendigo de hoy,  fuese el mismo que pedía el día anterior. Pero claro, ahora, ya no se acordaba. ¿Qué es lo que había cambiado? Las banderas que ayer eran su orgullo, hoy solo le parecían servir, únicamente para realizar la prueba del pañuelo en bodas gitanas. La cabeza le empezó a dar vueltas. Necesitaba saber quién era. Metió la mano en su cartera y sacó una tarjeta de visita que, por supuesto, ponía su nombre en  inglés:  Mr. Arthur More and Gavarron.
    Se despertó sobresaltado  y sudoroso. Un tanto confuso por saber si era una pesadilla o acababa de percutir con su señora. Optó y decidió que fue uno de los pocos, y escasos, grandes polvos de su vida enfrentada con el, igual de rancio,  nacionalismo estatal.

    viernes, 21 de septiembre de 2012

    CONTINENTE Y CONTENIDO



     EL ORIGEN DE LA MEMORIA
    Hay una historia en un juego antigüo de los pájaros llamados aves
    Y es un cuento de antes de que el mundo comenzara
    De un tiempo donde no había suelo, ni tierra.
    Sólo aire y aves por todos lados

    Pero la cosa era que no había lugar para aterrizar.
    Debido a que no había tierra.
    Así que sólo podían dar vueltas y vueltas.
    Esto fue antes de la fundación del mundo.

    Y el sonido era ensordecedor. Cantos de pájaros por todas partes.
    Billones y billones y billones de aves.

    Y una de estas aves era una alondra y un día su padre murió.
    Este era un gran problema  porque  ¿qué se podría hacer con el cuerpo?
    No había lugar para poner el cuerpo porque no había tierra.

    Finalmente, la alondra tuvo una solución:
    Decidió enterrar a su padre en la parte posterior de su cabeza.
    Y este fue el origen de la memoria.
    Porque antes de ésto  nadie podía recordar nada.
    Estaban constantemente volando en círculos.
    Constantemente volando en círculos grandes.

    Laurie Anderson  "The Beginning Of Memory"


     21 De septiembre día mundial del Alzheimer

     

    martes, 18 de septiembre de 2012

    ADIÓS ( ¿A QUIÉN ? )






    Lo del fuego eterno me lo paso por la zona escrotal
    Se te acabó La Esperanza y te has ido. Has demostrado que la izquierda en este tedioso país puede ser lúcida, coherente, crítica y, auténticamente social. Que la nada te acoja  en unos tiempos mejores que los que te ha tocado vivir.
    Tabacalera y toda la gente con una mínima sensibilidad social te echaremos de menos. Ahora sí que acaba una época-era y no la de la  Aguirre( de los cojones).
    Salud Santiago. Nos vemos ( o no)

    SANTIAGO CARRILLO ( Gijón 18-01-1925 - Madrid 18-09-2012)


    viernes, 14 de septiembre de 2012

    (MALDITOS) USOS Y COSTUMBRES

     OTRO ONCE ESE

    Tordesillas 11-09-2012  “ No. No nos da pena el animal”, contestan a coro. “Yo no soy el toro, ¿a mí qué más me da que sufra? Y los que tiran cabras o corderos desde el campanario, igual. Yo no soy la cabra ni el cordero. Me da igual”. ¿Cuántos años tienes? Trece, responde él. A su lado, un chaval que no pasa de los ocho, comenta: “Apunta que el año que viene gané yo el trofeo. Yo voy a matar al toro?”. ¿Por qué tiene tantas ganas? No lo sabe. Es la tradición." www.elpais.com
    "Triste ceremonia de la desolación del ser humano"
    Romper tradiciones es evolución. Rechazar un legado de sangre y violencia es sentido común.Intentar explicar lo inexplicable es ridiculez. Intentar educar a un pueblo es inmolación. Ejemplos de otras tradiciones ilustres como la de esposos y amantes golpeando a sus parejas hasta desfallecer, curas abriendo braguetas en internados, derechos de pernada, autos de fe y diezmos varios nos dan idea del aprecio que tenemos por otros seres.
    Entonces ¿Por qué nos extrañamos que un simple, e insignificante animal, sea torturado hasta la expiración por unas lanzas asquerosas oxidadas por el odio? Es lo que se espera y esperará de un país como éste: pasodoble, arena ensangrentada y campos de  exterminio en vegas, todos  unidos en perfecta comunión, una vez más en la triste ceremonia de la desolación del ser humano. Lo peor está por venir visto el chute de tradición que inoculamos a unos cachorros rabiosos que desean, a toda costa, probar el sabor de la sangre con la excusa de las fiestas. Descansa en paz Volante. No pudiste dar un giro a tu destino. Lo dieron por ti. Al igual que hacen con nosotros ,todos los días, en esta sociedad donde prima la prima.
     

    viernes, 7 de septiembre de 2012

    CONFESIONES DE CORTO ALCANCE

    NO ES UN PAÍS PARA CULTOS
    La cultura jamás nos ha importado lo más mínimo. Lo importante, y trascendental, es que los demás no se den cuenta. Hay que fingir que hemos entendido la importancía relevante en las conductas  sociológicas del último libro de Javier Marías o,  decir, exclamando en voz alta, que la última exposición temporal en el Reina Sofía, nos transportó a  una espiral de sensaciones cognitivas por el mero hecho, de oler el amoníaco del  cubo de fregar que dejaron olvidado, aquel día, en la sala.
    Paradójicamente, en todos estos eventos, siempre hay un nutrido grupo de personas dispuestas a esperar colas. Nos dejamos llevar  por expectaciones que nos meten en vena los medios. Una tertulia entre amigos puede derivar, perfectamente, entre Mouriño y el último montaje teatral de Peter Brook. ¿Lo veis?  No  sabemos quién es el tipejo ese de Peter Brook, pero queda muy bien ponerlo en un determinado lugar y en un determinado momento. Esa es la esencia de la  cultura real.
     Es vital que, nadie sepa,  que no tenemos ni puta idea cultural. Tenemos que picotear toda nuestra vida entre renglones de libros tediosos que, simulamos comprender,  pero que, nadie, tiene que saber que , jamás hemos leído. Nuestra mente es un buscador peremne de datos inconexos. Sólo nos importan los enlaces que nos llevan a esa fecha, ese nombre, ese triple salto mortal de sabiduría que queremos que los demás vean en nosotros.
    Por desgracia, parece que las  dictaduras nos hacen ser mucho más cultos. El tenebroso fondo intolerante de las democracias actuales es que, nos hacen creer que somos cultos porque  toda la sapiencia del mundo la tenemos a nuestros pies. Es eso únicamente.  Mientras que no asimilemos nada, no sepamos leer entre líneas y no tengamos un sentido crítico de la vida  nos dará igual que un telediario abra las noticias con másivas asistencias al Prado. Mientras que en el dial radiofónico entre las 15:00 y las 16:00, de lunes a viernes, sólo se hable de fútbol- y no de deporte-, no seremos distintos del toro masacrado de Tordesillas. La diferencia es que a nosotros nos hiere y humilla la ignoracia  y  el toro es asesinado y torturado en el nombre, en vano,de la auténtica cultura de este país.

    domingo, 2 de septiembre de 2012

    GIRI WORLD


    P    R    A    G    A

    Impresión:
    La primera  es de estupor  por encontrarse con una república cuya moneda es la corona. Hasta el espantoso engengro del Niño Jesús tiene una.
    Praga es un hervidero de historia y cultura. Una especie de museo al aire libre. Becherovka y Pilsner Urquell conviven en armonía. Praga, también, son obreros que colocan el empedrado deteriorado pieza a pieza. La mendicidad callejera oculta el rostro ante la humillación que supone exponerse a la caridad ajena. No se ha visto nada parecido.

    Historia:
    ...salir, algún día ,de su camino eterno...
    Un tranvía destartalado y añorante navega cerca de la  Plaza de la República. Recuerda otros tiempos grises, con formas lineales muy definidas. Un día pensó que sería revolución, pero se quedó en  un amasijo de sueños de metal. Cerca del río, llegando a Malá Strana, observa algunas vidas deambulando entre libros y notas musicales clásicas. Algunos ríen tomando un buen trago de  una velke pivo. Llueve con rabia. El terciopelo pasó tan tenue como su  definición. Sólo es un poco más de óxido en su estructura. Sólo son los mismos de deseos de poder salir, algún día ,de su camino eterno, marcado  por las vías de hierro. Pero, el niño Jesús está de vacaciones. Al niño Jesús nunca le gustó este clima ni este lugar. Prefiere  marcharse a buscar el calor a otro sitio, y no hacer caso a  las plegarias de un triste tranvía machacado que, pese a estar toda su  vida allí, jamás conoció ni la Plaza del Reloj, ni por la Torre de la Pólvora. Sólo un poco del Moldava y una parte, inventada, del Puente de San Carlos.

    viernes, 31 de agosto de 2012

    NI TE CUENTO

    EL DÍA DE LA MADRASTRA

    Para Luisa, cajera del DIA, aquel día pudo haber sido como otro cualquiera. Pudo haber estado tan agobiada, sudorosa, neurótica con la gente, como cualquier día de la semana. Los chollos están ahí. Sólo es cuestión de montarse en el tren de la necesidad. De la penuria de los  700 euros al mes, gastos aparte.
    "...se desplomó encima de un carrito."
    Hoy en concreto, la sonrisa de  muchas gracias de Luisa, se disipó en un profundo grito de dolor al ver como sus manos estaban ensangrentadas,después de tocarse el abdomen.
    Ripples apartó su semiautomática calibre 25, aún caliente, del punto de mira de la cajera. La mujer  se desplomó encima de un carrito que, Ripples, empujó  con violencia,  de un puntapie, al final del autoservicio dejando, tras de sí, una estela espesa de sangre a su paso.
    Ripples rebuscaba en el interior de la caja registradora. Sacó un puñado de billetes viejos y los introdujo en el bolso. Se  remangó, un poco, la minifalda gris y, guardó, entre la liga, el arma al tiempo que, salía  cagando melodías del establecimiento.
    El BX rojo estaba en la misma esquina. Con nerviosismo, intentó abrir la puerta. De repente, sintió un frío acero sobre su sien. Sudó por momentos y, el rimel rosa , se empezó a diluir intentando mirar de reojo a una  obesa mujer de sesenta años teñida de rubio platino que, la encañonaba con un impresionable Magnum.
    - Métete dentro Ripples.- Gritaba  desfigurando su amplia boca emplastecida de un rojo y empalagoso carmín.
    Se metieron dentro del coche y la obesa mujer guardó el arma en una bolsa de la compra a cuadros. Ripples aceleró el automóvil saltándose un par de semáforos a la torera que, por poco, les hacen chocar con un autobús que salía del cruce.
    - Vaya susto que me has dado Marcela. - Dijo sin separar la vista del coche que tenía enfrente.
                               --------------------------------------------------------------------------

    Yo conocí a Marcela cuando era niña. Con solo diez años, no alcanzaba a comprender a esa mujer sebosa, grasienta y maloliente, que, se encargaría de la suplencia de María Fernanda, mi madre.  Ella  acabó tristemente debajo de las ruedas de la EMT. Intentaba huir de los municipales con una caja de tomates en las manos.
    Mi padre, recién enviudado, se refugió en una oscura pensión de Antón Martíndonde me llevó, llorando, casi arrastrándome, por la acera. Se deshizo de todo aquello que le recordara a mi madre y, en el lote, se fue Grasita, mi muñeca de trapo a la que tuve tanto cariño.
    En la pensión conoció a Marcela. No le costó trabajo sucumbir a su desmesurada dentadura amarilla que, reía cantando viejas canciones de Concha Piquer. Fueron años extraños donde lo que más recuerdo es ese olor a cocido madrileño y a chorizo frito que envolvía la casa. Marcela, en los fogones,  cocinaba para todos, pues, la patrona estaba inmovilizada en una silla de ruedas.
    "se dedicaba a atracar fruterías y tiendas de frutos secos"
    Marcela, también viuda, no tardó casi nada en caer en la cama de mi padre. En los momentos cumbres solía chillar como una loca. Si no la conociese bien, llegaría a pensar que, en esos clímax, Marcela entonaba, con cierta soltura, arias líricas.
    Mi padre consiguió sacarme adelante a base de estampitas y tocomochos. Marcela, siempre tan impulsiva, se dedicaba a atracar fruterías y tiendas de frutos secos de la periferia de Madrid.
    Siempre me traía algún regalo: unos pendientes de plástico, unas gominolas, algún calabacín. Pues, sabía que me gustaba comerlos crudos.
    Mi padre se casó con Marcela después de cinco años de inusitada convivencia. Los inquilinos murmuraron constantemente el estado de eterno pecado en el que vivíamos. La patrona, después de  múltiples tentativas, dio un ultimátum para acabar  de una vez por todas con la mancebía. Un soleado día de primavera, se casaron en una pequeña parroquia de Vallecas.
    Marcela, un par de días antes, robó con mucho amor, un precioso vestido de novia que le quedaba algo estrecho. Por primera vez se empolvó la nariz y se puso un poco de carmín en los labios.
    Se fueron de viaje  a pasar el día a Toledo. Según me contó ella años más tarde. Nuestra complicidad aumentó con el tiempo. Mi padre la poseyó a orillas del Tajo con treinta y ocho grados a la sombra y un penetrante olor a barbacoa de sardinas.
    Años felices en la pensión. La patrona se murió, entre dolores de barriga, por una salmonelosis mal traída. La pobrecita dejó todo lo que tenía a Marcela.
    Por aquel tiempo, mi padre ya me enseñaba las artes de buscarse la vida. De enfrentarse cara a cara con el destino y de asumir las responsabilidades.
    Mi primer atraco con él fue todo un éxito. Asaltamos una tienda de electrodomésticos. Necesitábamos una lavadora. Yo, en todo momento, conservé el pulso firme con el revólver en las manos. Él, mientras tanto, cargó con la lavadora y, al mismo tiempo, llamaba a un taxi. No puedo explicar  lo qué sufrimos para meterla en el vehículo.
    Lo peor fue que, cuando más segura estuve de mí misma, cuando más firme estuve a su lado, el cabrón nos dejó, a Marcela y a mí,  con la boca abierta. Con los sentidos sangrando por él. Cuánto lo necesitábamos. Su ausencia fue el motivo suficiente para saber que le queríamos.
    Mi padre cayó muerto al intentar atracar ,en una de las taquillas de las plaza de toros de Las Ventas. Un reventa enfurecido le metió un navajazo hasta el alma. Se ensañó con él repetidas veces dejándole tirado frente a un cartel de la Feria de San Isidro. Yo, semanas más tarde, di cuenta de ese hijoputa con un certero disparo en los cojones que le desangró tirado enfrente a un McDonald de Montera.
    Marcela lloró como jamás la había visto llorar. Echó tierra al ataúd de mi padre. Casi al borde del desvanecimiento, me dijo que lo mejor sería que nos separásemos. Sin él ya nada tenía sentido. Ni siquiera mi presencia. Yo era él, me dijo. Que con uno ya tuvo bastante.
    Me marché de su lado cuando vi que empezaba a restablecerse. Cuando ya empezó a comer por su propia mano y cuando volvió a asaltar supermercados. Me fui dejando cincuenta euros para que pudiese llegar a fin de mes.

                                    ------------------------------------------------------------------------------

    El BX rojo bajaba por el Paseo del Prado. Ripples, en un semáforo, sacó un kleenex. Marcela se reía.

    - Hace calor. ¿Eh, jodía?
    Ripples metió la marcha rápidamente y, mirando a Marcela a los ojos, dijo:

    - Todavía estás guapa Marcela.

                                     --------------------------------------------------------------------------------
    Ripples era una niña cuando la conocí. Vino con su padre a la pensión. Estaba hecha una auténtica mierda callejera. Todavía recuerdo esa imagen de bulto harapiento con niña cogida de la mano. Les ofrecí un plato de cocido que sobró de la comida. Me acuerdo que Ripples sólo se comió la morcilla y el chorizo. Pobrecita. Cómo temblaba de frío. Por un momento supuse cómo sería una hija mía. Si sería tan mocosa como esa que tenía frente a mí. O si, a lo mejor sería tan consentida como esas que salen en las películas que, a veces, dan ganas de meterle un par de hostias.
    Su padre era todo un caballero. Tan alto. Con ese rostro duro que sólo lo dan los días difíciles. Pronto supe que nos compenetraríamos bien. Él también era viudo, como yo. Además, trabajábamos en lo mismo. No me costó gran cosa seducirle una noche en su habitación. Me eché encima de él y no le costó nada ponerse a  un buen tono eréctil. Con las tres cuartas partes de pescuezo pelao que gastaba el  cabrón. Casi me atravesó de parte a parte. Cómo gritaba el condenao. Parecía uno de esos cantantes de ópera peseteros que  salían por la tele.
    Por aquel tiempo, yo me dedicaba a las fruterías y a la alimentación en general. Elegía el mercado oportuno y daba un buen repaso por todos los puestos. Siempre volvía con la bolsa de la compra llena aunque, un  poco guarra, por la sangre y todo eso.
    Ripples me esperaba siempre ansiosamente. Yo le traía algún regalito para que callase.  Ella, siempre me decía: Tú eres la más buena Marcela.
    Pasaron muy rápido los años hasta que, se me inflaron las narices y decidí que teníamos que casarnos. Le dije que la patrona miraba mal nuestras relaciones y que teníamos que legalizar la situación.
    Era precioso mi vestido de novia. Lo robé de una de las mejores tiendas de Serrano. Eso que me  dio problemas: la dependienta, no quería soltarlo y tuve que darle una patada en los morros.
    La ceremonia fue emocionante y, lo mejor, fue muy corta. Yo no quería que nos diesen la plasta con lo de siempre. Vestida de novia y todo, robamos un par de estancos para costearnos nuestro viaje a Toledo. Fue uno de los días más felices de toda mi vida. Aunque hizo mucho calor, disfrutamos, como salvajes del entorno natural. De regreso, desvalijamos a todos los pasajeros que iban en nuestro vagón y, nos besamos delante de ellos. Al final del día, mi vestido llegó más negro que el sobaco de un mono. Pero, fui feliz.
    " Un cerdo le arrebató la vida en la Plaza de Las Ventas"
    A los pocos años, él nos dejó. Cuando más segura estábamos a su lado. Cuando las cosas empezaban a ir mejor. Cuando ya  pudimos ahorrar, un cerdo le arrebató la vida en la Plaza de Las Ventas. Y eso que siempre odió a los toreros. Él, como mucho, era del Atleti. Me cagué mil veces en los muertos de ese bastardo que se llevó lo que más quería. Menos mal que Ripples se ocupó de él más tarde. Si hubiese sido yo, le hubiera arrancado las tripas con las manos.
    Me deprimí mucho con su muerte. Ya no quería saber nada de nadie. Apenas comía y, apenas salía a la calle. Ripples cuidó de mí con dulzura y rigidez pues, tampoco es mujer de empalagos. Me ayudó mucho pero, ya no era la misma. Necesitaba estar sola. La sombra de él pesaba demasiado sobre mí y vi en Ripples un estorbo. Le dije que tenía que marcharse. Jamás dije a Ripples que yo rescaté a Grasita de la basura.

                        ------------------------------------------------------------------------------------------
    Iban por la calle de Atocha. Marcela se abanicaba con fuerza. Ripples ya no sonreía. Un conductor adelantó por la derecha y Ripples le lanzó un expresivo corte de mangas. Marcela sacó del monedero un billete de veinte euros y lo incrustó en el escote de Ripples. Después, besó la mejilla de la muchacha. Ripples se puso las gafas de sol y, sin mirar a Marcela, dijo:
    - Te quiero mamá

    viernes, 24 de agosto de 2012

    HISTORIAS DE LA P uta CRISIS


    MEDICINE MAN:  LA VIDA ( SI PAGAS ) ES BELLA
    "Sanidad propone dejar de financiar 456 medicamentos
    El listado de 456 medicamentos que el Sistema Nacional d
    e Salud (SNS) va a dejar de financiar para ahorrar 440
    millones de euros y que tratan dieciocho dolencias menores
    incluye ejemplos como el aciclovir (para virus en la piel)
    o la codeína (para la tos).www.publico.es"
    Escena:
    Atardecer veraniego en  las inmediaciones de una farmacia de guardia en un barrio del sur de la capital. El pronóstico es caluroso aunque ha bajado la temperatura un par de grados respecto al día anterior.
    Luciano  enseña el contenido de una bolsa de plástico reciclado de Mercadona a doña Genara.  Hoy no tiene mucho que ofrecerle. Algún alcaloide, un tratamiento para la psoriasis,un vasodilatador...
     - Hijo. ¿A cuánto tienes hoy el laxante? Llevo una semana sin cagar y me  va a reventar la  barriga.

    - Doña Genara. Por ser usted  le dejo la caja de  100 miligramos a 2 euracos-. Luciano  mete la mano en la bolsa y saca una caja blanca con franjas marrones.-Es un laxante osmóticoque  hará que se vaya por la pata abajo.
     - Mu caro Luciano. La semana pasada lo tenías  por la mitad. Doña  Genara pone cara rara. Del más inhóspito rincón de su estómago sale un ruido cavernoso que hace que se retuerza de dolor.

    - Hijo. Creo que ya no me hace falta.

    Doña Genara sale corriendo dejando en el suelo un pequeño reguero oscuro, viscoso y maloliente.
    Luciano vuelve a esconder la bolsa y, su temor empieza a aflorar en forma de un leve sudor frío que recorre sus sienes. Hoy  no ha hecho dinero para pagar una de las ambulanciasque debería llevar a su madre a la sesión de diálisis. Recuerda que todavía le queda un par de viajes de un bono de diez viajes de metro. Pero ¿Quién pagará la vuelta?
    De repente de para en seco y, en medio de un parque se pone gritar:

    - ¡Cómo tengo hoy el fepradinol!  Tromantadina y Cremas con bajas dosis de iconazol. Todo por   cinco euros.  ¡Qué me lo quitan de las manos!